Por alguna razón pensamos que la comunicación y la oratoria son materias secundarias para perfiles técnicos.
Si eres ingeniero, matemático o físico parece que no tienes que comunicar. Puedes esconderte detrás de tu calculadora y tu ordenador sin tener que hablar con nadie.
Pero eso no es verdad. La especialización de las profesiones nos obliga más que nunca a trabajar con otros profesionales que nos complementan, y la misma esencia de la universidad, que es la transferencia del conocimiento, es imposible sin la comunicación.
Invitado por Anna Douvoba impartí un taller de comunicación ejecutiva y oratoria centrado en perfiles técnicos en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Sevilla.
En él hablamos de:
Por que llamar a la comunicación una habilidad blanda es el resultado de una mala interpretación del término original soft skill y como sería más acertado llamarla habilidad transversal.
Por qué es importante estructurar nuestras ideas al transmitirlas para que sea más fácil entenderlas. De la misma forma que una emisora codifica un mensaje para que el receptor pueda decodificarlo.
Hablamos del decálogo del buen orador. Diez pasos a tener en cuenta cuando nos tenemos que comunicar en público.
Trabajamos una fórmula muy conocida en debate ( ARE ) para transmitir nuestras opiniones de manera rápida y contundente.
Muchos participantes ( alumnos, doctorandos y profesores ) salieron a participar y recibieron retroalimentación sobre cómo mejorar su oratoria.
El uso de la mirada para hacer que el público se sienta incluido en el mensaje.
Las pausas para dejar que los mensajes se entiendan correctamente.
Y cómo eliminar las muletillas para que nuestros mensajes estén limpios de ruido.
Sí, puedes aprender a hablar en público. La oratoria no es un talento reservado a unas pocas personas: es un conjunto de habilidades que pueden entrenarse.
«Luis, ¿tú crees que yo puedo aprender a hablar en público?»
«Hombre, si no lo intentas, seguro que no».
Creo que es algo que se repite constantemente.
Si habla alguien habla bien en público. Si tiene siempre la palabra correcta. Esa persona ha sido bendecida con el don de la palabra.
Déjame que te comparta mi nada humilde opinión.
No existe tal cosa como un don de la palabra.
Es mentira.
La palabra no es un don.
La palabra es una habilidad.
¿Cómo aprendemos a hablar?
El lenguaje es una habilidad que se adquiere de manera espontánea y se afianza mediante la interacción social.
¿Saben las personas que te rodean expresarse correctamente? Sin darte cuenta, has aprendido a expresarte por la simple interacción con ellas.
No solo aprendemos de nuestros padres un idioma, una lengua materna, sino que adquirimos hábitos comunicativos. Si en tu casa dices «joder», tus hijos dirán «joder» más pronto que tarde.
Nuestro entorno define nuestra huella verbal, nuestro idiolecto, que no es más que la elección de palabras, expresiones y entonaciones que reflejan nuestra personalidad.
Así que la pregunta no es si puedo aprender a escribir bien o si puedo aprender a hablar bien.
La pregunta es qué hábitos tengo que dejar atrás para mejorar mi forma de expresarme.
Y, sobre todo, qué nuevos hábitos tengo que instaurar en mi vida para expresarme mejor. No se trata de repetir por repetir. Se trata de practicar algo concreto, ver qué falla y volver a intentarlo.
Si aceptamos que no es un don, la siguiente pregunta es evidente: ¿qué se entrena exactamente? Fluidez, exposición, registro, estructura y comunicación en medios. Vamos por partes.
Algunos consejos para comunicar mejor
Antes de ponerte con los ejercicios, toca saber qué necesitas mejorar.
Diagnosticar la situación actual
¿Tienes miedo a hablar en público? ¿Quieres salir en una entrevista sin atascarte cada dos frases? ¿Quieres tener más seguridad y confianza al impartir tus formaciones? ¿Necesitas elevar tu registro para trabajar con un nuevo tipo de cliente?
Coge un papel y escribe:
Ahora mismo mi problema es […] y quiero resolverlo para […].
Vale, ya tenemos un problema y una razón que lo sustenta.
Lo siguiente es grabarte, bien en vídeo, bien en audio. Por ejemplo, si das formaciones, grábate durante una. Si tienes reuniones online o llamadas de venta, graba varias.
Después, deja pasar unos días y mira la grabación. Sí, mírate. Esto cuesta y es muy duro. Si te has grabado solo en audio, escúchate.
Coge el papel y apunta lo que ves o escuchas. Esos son los problemas que tienes que resolver.
Que otra persona te diga qué ve también ayuda. Se ha estudiado incluso en la formación de médicos, el feedback externo acelera el aprendizaje. Pídele que te diga qué puedes mejorar en la siguiente práctica.
Algunos de los aspectos que más trabajo con mis clientes son la fluidez del habla, el registro léxico, la estructura, la poda y síntesis de mensajes y la comunicación en medios.
Resolver un problema de fluidez del habla
Este es el problema número uno que vas a ver en vídeo. Te quedas trabado y empiezas a hacer «eeeehhhh», «ahhhhhh» o «¿vale?, ¿vale?, ¿verdad?».
El ejercicio básico para resolver problemas de fluidez es:
1. Todos los días, abre tu periódico favorito, coge una noticia y léela.
2. Saca el móvil y grábate en vídeo o en audio durante un minuto dando tu opinión sobre lo que acabas de leer.
3. Cada vez que detectes un vicio del habla, vuelve a empezar. Anota tu número de «rearranques».
4. Hazlo todos los días hasta que hables con fluidez y usa el número de «rearranques» como estadística de mejora.
Con este ejercicio vas a tardar unos días en eliminar las muletillas, y no volverán. Si estás comprometido con mejorar tu oratoria, con muy poca inversión de tiempo dejarás resuelto este problema.
Tienes miedo a hablar en público
Este es posiblemente el problema más común y el único que no vas a poder resolver con el ejercicio anterior, aunque ayuda. Y ayuda por lo siguiente: en el momento en el que vemos que empezamos a articular nuestros mensajes de manera fluida, el «qué dirán» disminuye rápidamente.
Pero la realidad es que, si tienes miedo a hablar en público, solo hay un camino.
La práctica y la exposición forman parte habitual de las intervenciones estudiadas para el miedo a hablar en público.
Tienes que exponerte. Y cuanto más te expongas, mejor.
Quieres mejorar tu registro porque tu contexto cambia
Esto también es un clásico: acabas de ascender, te tienes que dirigir a un equipo directivo o cambias de sector y tus clientes ya no son talleres de coches de barrio, sino concesionarios grandes y muy profesionalizados.
Uno de los primeros entrenamientos de comunicación ejecutiva es mejorar el registro léxico.
¿Cómo lo hago yo con quien necesita algo así?
1. Grábate hablando, si es posible en el contexto real.
2. Escúchate. Yo también te escucho y vemos dónde hay que incidir.
3. Empezamos a hacer intercambios de palabras y los practicamos.
Por ejemplo: «Donde dijiste X, ahora hay que decir Y». Y hacemos una simulación.
O buscamos palabras en las que debes elevar tu registro. Por ejemplo, dejar de decir «cosas» y pasar a utilizar palabras de tu gremio.
Un ejemplo reciente con un abogado sería «han llegado unos asuntos del juzgado» y definir esos asuntos: «alegato», «notificación», «respuesta», «demanda».
Quieres hablar de forma más ordenada
La siguiente parte son las estructuras: recursos para organizar nuestros pensamientos y mensajes y ayudar a que te entiendan a la primera.
Por ejemplo, la estructura PAS.
Empiezas por el problema.
Cuentas la agitación que genera el problema. Es decir, por qué es relevante.
Y hablas de la solución.
«¿Estáis teniendo problemas con los aires acondicionados? Normal, y cada día va a más.
Con el calor de Sevilla, una avería puede dejaros sin climatización justo cuando más la necesitáis. Si, para colmo, esto os hace parar la sala de servidores y parte del equipo se queda parado, lo único que hacéis es perder dinero.
Nosotros tenemos un plan de mantenimiento anual y un servicio exprés con el que prometemos una reparación en menos de 12 horas durante la época estival, si es necesario.
¿Queréis que os explique cómo trabajamos?»
Trabajo muy a menudo con estructuras comunicativas: coger un mensaje, estructurarlo, podarlo y sintetizarlo.
En los tiempos que corren, es una habilidad clave para evitar malentendidos y conseguir que nos atiendan. Ser breve.
Necesitas comunicar en medios
Si te hace falta hablar en medios, lo lógico es que hayas superado las fases anteriores.
Ya hablas con bastante fluidez.
Sabes adaptar tu vocabulario al tema, al público y a tu papel como portavoz o experto.
No tienes miedo a enfrentarte al público. Nervios sí; miedo, no.
Y eres capaz de comunicar de manera ordenada, sin divagar, para que la audiencia no desconecte de tus mensajes.
Ahora lo que queda es afilar el mensaje. Pídele a un amigo que haga de periodista y graba la conversación. Después, escucha tus respuestas y apunta las frases más claras y contundentes.
Lo mismo: si sales en medios, revísate después y apunta aquellas frases que hayas dicho y que creas que puedes usar en la siguiente entrevista.
¿Y si lo trabajamos juntos?
Puedes trabajar todo esto por tu cuenta.
Grábate, practica, mide y repite.
El problema es que detectar tus propios errores suele ser la parte más difícil.
Ahí es donde un entrenador externo puede acelerar muchísimo el proceso.
Si quieres que lo trabajemos juntos, podemos hacerlo online o en persona, en Sevilla y Cádiz. Y si prefieres practicar en grupo, tienes mi taller de oratoria en Sevilla.
No dejes que la comunicación limite tus oportunidades
Ofrecer talleres de oratoria y comunicación a profesionales con una trayectoria exitosa y empresarios es siempre un desafío.
Los asistentes del Excellence Business Club para este taller además de darme una acogida cálida y positiva demostraron que tenían tablas a la hora de hablar en público y organizar sus ideas. Algo, que no debe sorprenderle a nadie en el caso de profesionales exitosos.
Lo que más disfrute fueron algunos comentarios sobre las fórmulas ejecutivas que tratamos, que una vez puestas sobre el papel eran evidentes, pero verlas descritas con claridad siempre ayuda.
Hablamos de la mirada, las muletillas, el volumen de la voz y cómo dotar a nuestros mensajes de todos los elementos necesarios para que nuestro interlocutar nos entienda perfectamente.
Mejorar nuestra comunicación es fundamental para que el nivel de la conversación se eleve, y podemos sacar mayor provecho a las personas con las que trabajamos.
En el video se aprecia perfectamente no solo que el ambiente fue acogedor, gracias, sino que los participantes disfrutaron del taller. Espero que además de disfrutar del taller apliquen en su día a día las técnicas que discutimos.
¿Quieres realizar un taller para comunicación profesional en tu empresa? Escríbeme, podemos adaptarlo a las necesidades específicas de tu proyecto.
Dar formaciones a audiencias que ya han recorrido un camino con su comunicación es algo desafiante y refrescante a partes iguales.
Tuve el honor de ser seleccionado como facilitador para una dinámica sobre comunicación en la conferencia del distrito 107 de Toastasters International en Málaga.
Uno de los participantes clándolo al compartir una afirmación de forma asertiva.
Durante la dinámica trabajamos una temática algo desconocida para el público general y que es mi especialidad, las fórmulas de comunicación ejecutiva.
Fórmulas comunicativas que bien utilizadas ayudan a elevar las conversaciones que es necesario mantener en ámbitos de nuestra vida personal y profesional.
No hablamos de oratoria, ya que tenemos unas bases, sino que hablamos de cómo organizar nuestras ideas en unas fórmulas, cómo usarlas, cuándo usarlas y dónde usarlas.
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Volver a la escuela de ingenieros que te vio nacer como profesional siempre trae buenos, y malos recuerdos.
Realicé un taller de oratoria para emprendedores para los participantes del programa ETSI EMPRENDE.
Durante el taller hicimos dinámicas alrededor de los elementos de un buen pitch, cómo estructurar ideas mediante fórmulas comunicativas y las palancas básicas de la oratoria.
Todo lo que dio tiempo en 4h de forma participativa, dinámica y especialmente, divertida. Porque practicar comunicación en público no está reñido con divertirse, al revés, todo lo que ayuda a crear un buen ambiente durante los talleres multiplica su efecto.
Las opiniones del taller han sido excelentes, con un 5 de puntuación media para 20 participantes y especialmente con comentarios tan alentadores en el formulario de evaluación como que se quedó corto, y habría que incluir más materia al respecto en el programa.
¿Quieres realizar un taller para comunicación de emprendedores? Escríbeme, podemos adaptarlo a las necesidades específicas de tu proyecto.