Blog

  • “Anotop”: cuando un lapsus se come todo el discurso

    Me gustaría centrarme en los aspectos comunicativos de este divertido lapsus de Alberto Núñez Feijóo durante su cara a cara con Pedro Sánchez, y quizás añadir alguna idea metapolítica de lo que yo entiendo de este suceso.

    Para el que viva debajo de una piedra, le dejo la transcripción y el corte de la intervención.

    Feijóo : “Se va a rodar algún día una serie sobre sus años de presidente, y se llamará… A Anotop ( Parte del hemiciclo se levanta entre risas y aplausos contra el lapsus de Feijóo ) Perdón. ( Se corta el micro y aunque habla no puede terminar su intervención, y cierra el micro visiblemente molesto )”

    Sánchez : “Entre sus virtudes señor Feijóo, no está el de ser un buen parlamentario. (Parte del hemiciclo se levanta entre risas a acompañar el ataque de Sánchez)”.

    Desde que ha pasado esto se me ha llenado el feed de Instagram de análisis divertidos de la secuencia. Es curioso, que ninguno entra al fondo del asunto, pero para eso ya estoy yo.

    Voy a dejar tres ideas. La primera para Feijóo, la segunda para Sánchez, y la tercera de la situación que se vive semana a semana en el congreso.

    Alberto, fillo meu: el cierre NO se improvisa

    Lapsus en política hay a pares. Desde el “follar” de Zapatero, al “Es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” de Rajoy, pasando por todo tipo de resbalones parlamentarios, en mítines, y frente a cualquier audiencia.

    Los lapsus son eso: lapsus. Son inevitables, a veces nos confundimos, y bueno, es lo que hay.

    El problema no es equivocarse. El problema es dónde te equivocas.

    Pero si te vas a preparar un golpe de efecto para una conclusión de un debate parlamentario. Como mínimo, prepáratelo.

    ¿Cuánta gente se está preguntando cómo se iba a llamar la serie?

    Muy poca.

    ¿Y cuánta gente se está quedando solo con “Anotop”?

    Mucha más de la que debería.

    Hay dos razones por las que hay que prepararse estos momentos “épicos” en las intervenciones. Sean donde sean.

    1. Evitar lo que le ha pasado a Feijóo. No meter la pata, y diluir tu golpe de efecto hasta el punto que se vuelve contra tí.
    2. Hacer que cale el mensaje. Si durante esa estocada final, ese golpe maestro dialéctico, tienes que mirar al papel, pierde toda su fuerza. Así que antes de sacarlo, respiras, miras a los ojos a tu interlocutor y le dices la frase.

    Ateniéndome a lo que Feijóo dice que intentó decir, quedaría así :

    “Se llamará ( pausa ) Anatomía de un farsante( pausa ). “

    Si en una intervención, tienes una frase que estés deseando decir. Que llevas meses preparándote, prepárala. Apréndetela. No mires el papel, mira a tu interlocutor a los ojos, y se lo dices, sin pestañear.

    Por último, y como una simple recomendación, si por alguna razón la frase con la que queremos concluir es complicada. Simplifiquémosla.

    En mi opinión, Anatomía de un farsante es elegante, porque hace referencia a “Anatomía de un instante”, un libro en el que Javier Cercas habla de un golpe de estado. Es una forma sutil de llamar “farsante golpista” al presidente del gobierno.

    Pero tiene dos puntos negativos:

    1. Es difícil de articular en caliente.
    2. Es tan fina que casi nadie va a captar la referencia ni a sentir el impacto que Feijóo buscaba.

    Yo, desde la pura comunicación, habría ido a algo más directo y menos conceptual. Y ya cada uno que elija su nivel de beligerancia.

    Solamente hablo de comunicación. A mí la política en términos de partidos me da igual.

    2. Pedro, hijo mío: no hace falta abalanzarse sobre el lapsus

    Pedro hijo mío, ¿de verdad te tenías que abalanzar sobre el pobre Alberto?

    Abalanzarse sobre una persona cuando comete un lapsus tiene, para mí, tres lecturas:

    1. Consigues que la otra persona deje de escucharte. Es un ataque a la persona, no a la idea. En este caso, Sánchez se ha tirado al cuello de Feijóo. A partir de ahí, el otro entra en modo defensa, no en modo escucha.
    2. Contraargumentas sin argumentar nada. Atacar el lapsus es una forma muy cómoda de no entrar al fondo. La percepción de quienes sí van al contenido es: “Vale, te has reído, pero no has respondido”. Has desviado la atención hacia algo irrelevante.
    3. Atacas la peor versión del argumento. Y siempre que nos enfrentemos a una postura deberíamos argumentar contra su mejor versión, aunque la persona que tengamos delante sea incapaz de expresarla bien en ese momento.

    Este último es importante para evitar que esta persona, en una intervención posterior, reconstruya su postura y nos deje sin argumentos..

    En este sentido, atendiendo al debate en sí, para aquellos que quieran ver el cara a cara completo pueden verlo aquí . Pueden ver como Sánchez, en su intervención final, no responde a nada.

    En este sentido, creo que Sánchez podría haber salido mucho más reforzado de esta situación si no hubiera sido tan duro y directo con Feijóo. Hubiera evitado o comentado de manera suave el lapsus, sin ánimo de hacer daño, y hubiera cerrado con un par de argumentos.

    No atacar al lapsus significa rebatir los argumentos del otro en su mejor versión, traer al debate aquello que es relevante y dejar lo irrelevante como una nota anecdótica o no nombrarlo.

    Por último, y en un tono políticamente maquiavélico. ¿No le conviene a Sánchez tener un oponente político poco hábil como parlamentario? Ahí lo dejo.

    Congreso, redes y espíritu crítico: el verdadero problema

    Las redes sociales y los algoritmos están acabando con el espíritu crítico de la sociedad.

    Cuando me dispusé a escribir este pequeño resumen, acudí a buscar el cara a cara a completo. No fue difícil, pero estaba enterrado entre los cientos de clips y recortes que se han hecho de esta parte del cara a cara y el lapsus de Feijóo.

    De cada una de las partes, este cara a cara se podría resumir de la siguiente forma.

    Feijóo

    • Trae un mensaje claro, agresivo y coherente con su línea: Sánchez como peligro institucional.
    • Pero se pasa tanto de adjetivos y ataques que deja hueco al reproche de “no propone nada”.
    • El lapsus le estropea el momento más importante de su intervención.

    Sánchez

    • Evita bajar al barro de cada caso y se refugia en el marco “verdad / instituciones / buena gestión”.
    • Aprovecha el error de Feijóo para clavarlo con una etiqueta (“no buen parlamentario”) que es fácilmente repetible.
    • Sale del cara a cara con una imagen de mayor control escénico.

    En resumen, que no se ha dicho gran cosa, ni cosa nueva. Y parece que las recortes que aparecen de los cara a cara están hechos para alimentar los algoritmos y arrasar con el alcance. Pero desde el punto de vista del debate parlamentario, o de traer algo útil a este país ( una ley anticorrupción seria por ejemplo ), nada de nada.

    En definitiva…

    De este pequeño “Anotop” me quedo con cinco ideas:

    1. Aprende del error de Alberto: si vas a tener un golpe de efecto final en una intervención, prepáralo y hazlo sencillo.
    2. No dependas del papel para cargar de emoción y peso tus palabras; además, así evitas leer mal algo y decir “Anotop”.
    3. Si alguien tiene un lapsus, no ataques el lapsus: sé benevolente con los errores de forma y ve al fondo de las cuestiones, para no romper relaciones humanas ni empobrecer el debate.
    4. Debatir los argumentos siempre en su mejor versión es la única forma de que, cuando se reconstruyan, no te quedes sin respuesta.
    5. Informarse a base de reels de 60 segundos está destruyendo el espíritu crítico de la sociedad. Si queremos democracia adulta, necesitamos consumo adulto de información.

    Y, mientras tanto, seguiremos aquí, hablando de comunicación… aunque todo el mundo esté hablando solo de “Anotop”.